Marta y Lucia estaban sentadas, frente a la chimenea tostando castañas.Era una mañana como otra cualquiera y su madre había ido a la tienda del pueblo, a comprar algunas cosas que le hacían falta para preparar la cena de navidad.
Fuera de la casa había nevado y las niñas salieron fuera a jugar con la nieve. Marta quiso hacer un muñeco y Lucia una gran bola de nieve.
Cuando su madre llego, se encontró la castañas quemadas en el fuego de la chimenea. Las niñas se habían distraído de tal manera que se habían olvidado de ellas.
Faltaba muy poco para la cena Marta y Lucia se habían puesto los vestidos que le había echo su abuela, eran de color rojo y a su madre le gustaban mucho.
Su padre llegaba un poco tarde, porque se había quedado esperando a un amigo en la parada del autobús, al que hacia mucho tiempo que no veía.
Llego la hora de la cena y todos estaban en casa, incluso su padre que ya había venido. Se sentaron a la mesa y celebraron la cena de navidad y Santa Claus trajo muchos regalos y todos se lo pasaron muy bien a pesar de que había sido un día, un poco ajetreado.