Eliana se transporto a un gran lago lleno de pájaros hermosos volando sobre aquel lugar, ella levanto la mirada y se dio cuenta de que aquel lugar no había sido destruido y que era mas hermoso de lo que podía imaginar.
Pero por desgracia no todo era hermoso a lo lejos se veía un mundo destruido por su locura y la rabia empezó a inundar sus sentidos haciendo que las lagrimas brotaran sobre ella, cosa que causo algo inesperado ya que se arrepentía por lo que había hecho.
Corto un mechón de su pelo y lo dejo caer al suelo volviéndose brillante como el fuego a la vez que todo lo que había sido destruido volvía a ser como antes, flores de todos los colores brotaban de ella sin parar- era su alegría, por primera vez en su vida sintió que no todo a su alrededor era malo.
En el momento que empezó a sentir algo de felicidad al ver que no solo tenia el poder de destruir sino que también de deshacer todos sus errores, paso algo con lo que no contaba - el Señor del Cielo apareció delante de ella con una sonrisa de triunfo, aunque ella no entendió nada de lo que pasaba el se lo aclaro al momento.
Veo que has hecho todo lo que se te ordeno, ella lo miro fijamente y el le aclaro crees que todo lo que acaba de suceder ha sido por tu benevolencia , y siguió hablando -no ha sido por la flor que puse en tu corazon antes de que desaparecieras.
Pero eso para ella eso no fue bueno de escuchar ya que toda la paz y alegría que sentía se desvaneció al momento llenándola de furia y coraje así que muy decidida giro su mano y un aro de luz atrapo al Dios del cielo, encerrándolo en un capullo de flor hecha de oro para que no pudiese moverse.
El le grito enseguida - para no hagas esto- ahora podemos estar juntos en un mundo diferente, pero ella lo arrastro con su magia al fondo del lago, para luego irse de allí sin entender exactamente que era lo que el decía.