El lago estuvo un buen rato en calma, pero desde su interior empezó a desatarse un gran remolino haciendo que el agua subiese muy alta, a la vez que el Dios del cielo aparecía del fondo liberado y con cara de muy pocos amigos, dijo estas palabras -te encontrare donde quiera que estés.
Eliana había tomado el camino de regreso a donde todo empezó, a aquel lugar que una vez llamo su casa. Sintió que quería volver a ser niña y pensó que talvez su vida en la tierra podía haber sido diferente a como la había vivido, quería tener unos padres y ser feliz.
Pero por desgracia nada podía cambiarse ya excepto que alguien la llamo de nuevo en aquel mismo lugar que antes la ayudo a despertar- Eliana no puedo vivir sin ti -dijo la voz, cosa que a ella al escuchar esa voz desgarrada le puso la piel fría.
Que quieres de mi respondió ella y la voz le dijo - a ti siempre a ti- a la vez que el Dios del cielo aparecía frente a ella. Eliana sintió ganas de escapar aunque no entendía el porque, pero su cuerpo así se lo pedía mas bien quería desaparecer ya que ese ser la estaba atosigando y se sentía frustrada hasta tal punto de querer destruirlo y volverlo cenizas.
Pero el la miraba con una mirada cautivadora queriéndola entre sus brazos y llevársela muy lejos de allí. Eliana esta vez le pregunto de frente si la conocía de antes, de algún momento de su vida que ella no recordara y el sin parar de mirarla se acerco lentamente a ella diciéndole -siempre has sido parte de mi vida- mi amor.
Eliana se aparto de el y muy enojada le dijo, mirándolo a los ojos -amor- que palabra mas cursi no te pega decir eso, yo diría que mas bien eres alguien que no sabe medir sus palabras Señor Dios dijo ella con voz burlona.
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